¿Para qué nos sirven las mates?
Ésa es una pregunta que escuché muy seguido desde que empecé a trabajar como docente.
No sólo por parte de algunos alumnos, sino también por parte de la gente con la que hablo circunstancialmente, y en cuanto comento que soy profesora de matemática, empiezan a sentirse aludidos en su relación con las matemáticas.
“A mí siempre me gustaron“… “Yo nunca serví para las matemáticas“… “En mi familia no se dan“…
Diversos comentarios que dejan entrever, a mi entender, que éste es un asunto que “nos toca”, que deja una huella en nuestro ánimo (positiva o negativa), que a veces queda como una asignatura pendiente.
Estoy buscando alguna forma de expresar a las demás personas mi gusto por las matemáticas, por qué me parecen tan interesante los sistemas de axiomas como “El señor de los anillos”, o cómo me ayudaron a poder tejer al crochet, o a planificar la comida para 15 días (y no estar en la cocina todos los días, pensando qué hago de comer hoy), o a ahorrar, o a decidir no sacar un préstamo después de ver cuánto me terminaban cobrando… No pretendo imponer que les gusten a nadie, pero sí ayudar a que “les pierdan el miedo”.
Y a conocer la parte lúdica (origami les suena?), y las probabilidades, y la geometría…
De a poco les voy a ir contando a quienes lean esta página.
Les planteo desde ahora una pregunta: nombrar 3 actividades o aspectos de su vida cotidiana, en las que la matemática les “dé una manito”.
Me despido por ahora, desde Buenos Aires, Argentina,
Valeria